1.- Mariluz ¿Qué podrías destacar de la visión 2030 de Enaire, vuestro “plan de vuelo”? ¿Cuáles son los principales objetivos?
El plan estratégico de ENAIRE denominado Plan de Vuelo 2030 (PV2030), que cubre el periodo 2026-2030, se plantea como una evolución del plan estratégico anterior PV2025 (2021-2025), fijando la hoja de ruta para afianzar el crecimiento, la competitividad y la sostenibilidad de ENAIRE.
El proceso de elaboración de este Plan Estratégico se ha llevado a cabo mediante un enfoque colaborativo, integrando las perspectivas y aportaciones clave de los principales grupos de interés de ENAIRE, entre los que destacan los propios profesionales de la entidad, así como los principales clientes y socios estratégicos, representantes sindicales de ENAIRE, Reguladores y Administraciones Públicas.
Una vez analizado nuestro entorno y las mega tendencias del sector, el Plan de Vuelo 2030, es el instrumento que nos permitirá hacer frente a los cambios estructurales del sector, y consta de 6 objetivos estratégicos:
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Refuerzo de la seguridad en sus 3 vertientes de seguridad operacional, física y ciberseguridad;
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Mejora de la calidad y resiliencia de nuestros servicios, afrontando los problemas estructurales de capacidad, dando así respuesta a las expectativas de nuestros clientes;
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Promoción de la movilidad aérea sostenible, tanto a través del impulso a la incorporación de nuevos entrantes (drones, tráfico espacial) como a través de la descarbonización de nuestra actividad;
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Refuerzo de nuestro posicionamiento y liderazgo estratégico en el ámbito internacional, así como el desarrollo del negocio de ENAIRE;
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Refuerzo de la competitividad de ENAIRE mediante el incremento de la eficiencia y productividad; y
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Aceleración de la transformación y modernización de ENAIRE, con una clara apuesta por la innovación, con nuestras Regiones como motor del cambio y una cultura centrada en nuestras personas como principal activo.
2.- Mariluz. ¿A nivel innovación, cuáles son las principales novedades que ha desarrollado Enaire en los últimos años?
ENAIRE ha sido una empresa que siempre ha apostado por la innovación, siendo uno de los pilares de nuestro plan estratégico PV2030. Nuestro plan estratégico de innovación se denomina PIENSA y es la referencia para las actividades de ENAIRE en materia de Innovación. En él, se exponen todas las actuaciones esperadas en materia de I+D+i, que se podrían clasificar en los siguientes grupos:
1. Área de innovación interna, donde se sistematiza y gestiona, como cartera de proyectos, los distintos proyectos o actividades internas de I+D+i que se realizan en ENAIRE, y se fomenta la generación de ideas innovadoras en la organización a través de los premios anuales de innovación de ENAIRE, donde se apoya a los innovadores en la puesta en práctica de sus ideas, ayudándoles a desarrollar el proyecto.
2. Área de innovación en el marco del programa europeo SESAR3, gestionado por la empresa común SESAR3 o SESAR3 Joint Undertaking, donde ENAIRE junto con sus empresas afiliadas (CRIDA (nuestro centro de I+D) e INECO) tiene una participación muy activa en diversos proyectos europeos.
3. Área de innovación abierta, donde, con el apoyo de CRIDA, perseguimos la búsqueda activa de ideas y soluciones de terceros, fuera de nuestro sector, con el fin de facilitar su desarrollo e integración dentro del sistema de gestión de Navegación Aérea.
4. Área de vigilancia tecnológica e Inteligencia competitiva, basada en un análisis de tendencias a medio y largo plazo a través de la observación del entorno, y su explotación y difusión a la organización, con el objetivo de alertar sobre las innovaciones científicas o técnicas susceptibles de crear oportunidades para ENAIRE.
Adicionalmente, se genera todos los años un Informe Anual de Actividades de Innovación, que refleja el estado de desarrollo del Plan Estratégico de Innovación y genera la foto más actualizada del estado de la I+D+i de ENAIRE.
3.- Maríluz. Has trabajado en la ESA, en Aena y ahora en Enaire. ¿Podrías destacar alguno de tus muchos éxitos durante tu carrera?
Tuve el privilegio de poder trabajar al comienzo de mi carrera profesional en Holanda, en la Agencia Espacial Europea (ESA), con ingenieros de muchos países europeos de los que aprendí mucho, y que me dio la oportunidad de trabajar con otras agencias espaciales de prestigio como son la NASA o la NASDA (Agencia Espacial Japonesa). Uno de los proyectos más importantes en los que trabajé fue el proyecto europeo EGNOS de navegación por satélite, del que me siento muy orgullosa, al haber contribuido a que España sea el país europeo que alberga el mayor número de elementos/infraestructura del segmento terreno, y a que una de las dos sedes de la entidad europea ESSP (proveedora actual de los servicios EGNOS a nivel europeo, de la que ENAIRE es miembro) esté en España, más concretamente en Torrejon (Madrid). Tuve el honor de recibir un reconocimiento de la propia ESA, así como una medalla de la Academia del Aire y del Espacio de Francia por mi contribución a EGNOS.
También me siento orgullosa de haber podido contribuir a varias iniciativas, algunas de ellas pioneras, como es el caso de:
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Haber podido dirigir la elaboración de los últimos planes estratégicos de ENAIRE (PV2020, PV2025 y PV2030) que son una guía fundamental para la organización,
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la participación de ENAIRE en el programa europeo SESAR para la modernización del sistema europeo de control de tráfico aéreo, siendo ENAIRE un actor clave, miembro fundador de la SESAR Joint Undertaking desde sus inicios en el 2009, y con el mayor nivel de participación en proyectos europeos de SESAR3 respecto a sus homólogos europeos.
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Startical, entidad constituida en el 2021 a partes iguales entre ENAIRE e INDRA para la provisión de servicios satélites de comunicación y vigilancia a nivel mundial, cuyo consejo tengo el honor de presidir, habiendo lanzado ya Startical en 2025 de forma exitosa dos satélites de prueba, siendo la primera vez en el mundo que se ha conseguido una comunicación VHF de voz y datos en tiempo real vía satélite entre un piloto y una dependencia de control de tráfico aéreo.
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la constitución en 2025 de EGS (ENAIRE Global Services), filial de ENAIRE para actuar en el mercado no regulado del sector de la navegación aérea, focalizando su actividad en tres grandes líneas de negocio principalmente en el ámbito internacional: servicios operativos de gestión de tránsito aéreo; servicios tecnológicos y de consultoría; y servicios de drones y nuevos usuarios
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el posicionamiento de ENAIRE en U-Space (gestión digital y automatizada del tráfico de drones), tanto a nivel nacional donde hemos sido designados como único prestador de servicios de información común y estamos en un proceso de certificación, como a nivel internacional, donde hemos conseguido un importante reconocimiento a través de proyectos clave como es el caso del proyecto U-Elcome.
4.- Mariluz, ¿qué consejo darías a las mujeres jóvenes que quieran dedicarse al mundo internacional en nuestro sector?
Antes que nada, es muy importante que les guste el mundo internacional, y estén abiertas a trabajar con profesionales de otros países, con culturas diferentes a la nuestra, de las que siempre se puede aprender, y que te enriquecen como profesional y como persona. El trabajar en el mundo internacional exige al mismo tiempo sacrificio personal al tener que viajar a menudo, lo que dificulta la conciliación familiar. Es muy importante que tengan una buena formación en idiomas, el inglés en nuestro sector es la referencia, pero hablar cualquier otra lengua (en mi caso, es el francés) siempre beneficia ya que abre puertas y permite acercar posturas.
Llevo 38 años en el ámbito internacional, y creo que tenemos una excelente formación y preparación, y no debemos tener ningún complejo. Mi experiencia es que el respeto y reconocimiento a nivel internacional se consigue con mucho trabajo, seriedad y esfuerzo, y creo que esa es la única fórmula para conseguir un buen posicionamiento estratégico, ser escuchados y tener capacidad de influencia a nivel internacional.
5.- Ana. ¿qué destacarías de la implantación de sistemas de navegación y vigilancia y cuál dirías que es el principal reto al que te enfrentas actualmente en tu puesto en ENAIRE?
Los sistemas de navegación y vigilancia son esenciales para el correcto funcionamiento de las operaciones aéreas. Los sistemas de navegación, tanto los convencionales (radioayudas) como los satelitales (GNSS) presentan hoy el desafío de la resiliencia. Nuestro objetivo es mantener un sistema de navegación suficientemente robusto y a la vez optimizado de manera que aseguremos la disponibilidad continua del servicio sin sobredimensionar la red de radioayudas en tierra. Y, por supuesto, siempre con la mirada puesta en la innovación y en la búsqueda constante de mejoras tecnológicas para nuestros usuarios que se traduzcan en beneficios medioambientales y económicos.
En cuanto a los sistemas de vigilancia, con los niveles de tráfico actuales, que en el caso de España no dejan de crecer, y el nivel de seguridad que nos exigimos en ENAIRE, resultan una pieza clave e indispensable en nuestro sistema de navegación aérea. Los “ojos” de nuestros controladores no pueden fallar ni no ver, por eso nuestro mayor reto es poder modernizar la red de sistemas de vigilancia sin penalizar el servicio y buscando el ampliar al máximo la cobertura. Disponemos de una red de radares y estaciones de vigilancia que, al igual que en navegación, buscamos que sea robusta y que nos abra la puerta a la prestación de servicios adicionales para los usuarios actuales y futuros (drones, aviación general, …).
6.- Ana, ¿qué papel juega España dentro de los programas europeos del Programa Espacial y qué oportunidades de desarrollo tecnológico ves en nuestro país para los próximos años?
España tiene hoy por hoy un papel protagonista en el Programa Espacial de la Unión Europea. Nuestra industria nacional ha pasado de “acompañar” a las grandes tecnológicas europeas en los contratos espaciales de primer nivel a LIDERAR los consorcios que han resultado adjudicatarios de estos contratos. Y no solo la industria. Como Estado, nuestros organismos de la administración, entre los que se encuentra ENAIRE, juegan un papel muy destacado en el alojamiento y operación de infraestructuras críticas y la prestación de servicios espaciales.
Desde ENAIRE participamos de manera muy activa en los programas Galileo y EGNOS, representando y defendiendo los intereses nacionales en los principales grupos de trabajo en los que se deciden las capacidades espaciales futuras. En los próximos años nos enfrentaremos a la gestión del tráfico espacial (STM), donde aún queda mucho por hacer en España y en Europa. Las comunicaciones seguras evolucionarán hacia tecnologías cuánticas, cuyo desarrollo se verá acelerado por las necesidades derivadas de la situación geopolítica. Las crisis climáticas llevarán a un mayor desarrollo de aplicaciones basadas en los datos satelitales de Copernicus. La sobreabundancia de satélites también nos llevará a la necesidad de desarrollar tecnologías que permitan controlar la basura espacial y manejar con éxito la convivencia de las diferentes constelaciones. Tantas cosas que están por venir y en las que hay tanto por hacer y para las que vamos a necesitar muchas manos para no perder liderazgo en Europa.
7.- Ana, ¿qué te llevó a estudiar ingeniería, tenías ya interés por la navegación aérea? ¿pensabas que llegarías a un puesto como el que tienes en la actualidad?
Acabé estudiando Ingeniería de Telecomunicación sin tener muy claro si era ésa la elección correcta. Afortunadamente, tuve un apoyo incondicional de mis padres para poder elegir aquello que deseara hacer y, también por suerte, nunca vi en mi entorno familiar y social, ni pasaron por mi cabeza, sesgos de género al optar por una u otra especialidad. Salí del bachillerato con muchas dudas, me gustaban las ciencias y las letras y mis intereses eran muy variados. Por propio interés, con toda seguridad habría optado por la carrera de Física con la especialidad de Astrofísica. Sin embargo, en el último momento mi sentido práctico me llevó a las Telecomunicaciones y, ahora que me conozco mejor, creo que no me equivoqué con mi elección pues tengo una mentalidad mucho más “ingenieril” que científica.
En Teleco cursé alguna asignatura de navegación aérea y eso fue mi único contacto con este sector durante los primeros ocho años de vida profesional. Esos primeros años discurrieron como consultora en una multinacional del software donde tuve la oportunidad de viajar mucho, mejorar mi inglés, conocer el funcionamiento de muchas empresas nacionales y probarme a mí misma en el desempeño de tareas técnicas y de gestión. Trabajando allí es como conocí Aena y me decidí a dar el salto. Por entonces no podía ni imaginar todo lo que he vivido en Aena y luego en ENAIRE. Ha sido y es un camino apasionante, en el que he aprendido muchísimo de los grandes profesionales con los que tengo el placer de trabajar cada día y, aunque no ha estado exento de dificultades, sin duda puedo decir que he encontrado mi lugar.
8.- Ana, ¿por qué recomendarías a las niñas que orientasen sus estudios hacia disciplinas científicas y técnicas? ¿Qué ventajas tienen estos currículos?
Cuando tienes 18 años y te ves en la tesitura de tener que elegir estudios de formación profesional o universitarios, entiendo que muchos jóvenes no tengan claro por dónde tirar. En mi caso fue así, fue una decisión muy difícil que tomas en una edad que también es complicada. El último año de bachillerato piensas mucho en tu futuro y en cómo la elección de una u otra carrera puede condicionar ese futuro que tienes por delante, no solo profesional sino también personalmente. Más aún cuando tus intereses son variados, no dispones de eso que solemos llamar “vocación” y no te haces idea de en qué consiste la vida profesional. Si en la coctelera añades además el hecho de que eres mujer y que seguramente tengas que adentrarte sola en la elección de una posible carrera científica o de ingeniería ya que tu entorno de amigas y compañeras van a elegir otras disciplinas de manera mayoritaria, no es de extrañar que muchas niñas finalmente decidan iniciar estudios que, aun resultándoles menos atractivos, vean que tienen menos riesgos. La autoexigencia puede jugar también malas pasadas y hacernos pensar que no seremos capaces de sobrevivir con éxito a carreras exigentes donde se pide un nivel muy alto de conocimiento científico/técnico.
Echando la vista atrás, creo que facilita mucho las cosas el elegir estudios que se aproximen lo máximo posible a las cosas que te gustan o interesan y no pensar tanto en encontrar trabajo con mayor o menor dificultad una vez terminada la carrera. Eso hace que el gran esfuerzo que has de realizar, cueste un poquito menos. Estudiar una ingeniería, por ejemplo, que fue lo que yo elegí, en concreto ingeniería de Telecomunicaciones, requiere de una resiliencia importante y puede hacerse muy cuesta arriba si los temas no te interesan demasiado.
A esas niñas que se sienten atraídas por las asignaturas de ciencias, que tienen interés por aportar en el campo científico/técnico, hay que animarlas y ayudarlas a neutralizar esas barreras invisibles. Hay todo un mundo de profesiones y oportunidades laborales apasionantes en el campo de la ciencia y la ingeniería con las que poder alcanzar una vida profesional plena y en las que las mujeres tenemos mucho que decir.